miércoles, mayo 28, 2008

La vuelta a casa

No sé que tanto pueda llegar a transmitirles lo que una experiencia musical logra provocar. No sé si es algo que se necesite explicar, no cuando se puede vivir. Menos aún cuando aquella experiencia es única. Ya había comentado acerca de esta banda, Sigur Rós, hace un buen tiempo atrás, en las primeras luces que dió este blog. Afortunadamente me han dado una buena razón para que vuelva a comentar su tan singular obra, y más que una son dos las tremendas razones para volverlos a tener en cuenta: poder oír y ver la música. Luego de todo el impacto que causaron en todo el mundo, del cual pasaron de un momento a otro a una fama abrumadora que los mantuvo años completos dando conciertos en los escenarios más importantes, los Sigur Rós deciden volver a casa, volver a refugiarse en su Islandia natal. Y es aquí donde todo sucede como debe ser, donde la música encuentra su lugar, donde los sonidos adquieren un sentido en esta tierra, en su gente y se produce el milagro. Este registro logra captar aquello único que posee la música, cuando su interpretación logra envolver todo a su alrededor y hacer que todo, por un momento, forme parte de ella, una especie de trance en el que los sentidos, todos ellos, descubren lo maravilloso.
Simplemente me queda recomendarles de sobremanera este filme, especie de documental de cómo la música puede ser universal en su convocatoria, y a la vez encontrar su lugar en la tierra, ponerse en contacto con su origen más puro. Y, les digo, sentir eso, sentir como espectador aquello se agradece y se valora profundamente.
Además para aquellos que gustan de un buen trabajo cinematográfico no se arrepentirán ante la belleza del trabajo fotográfico que de verdad, como todo en esta obra, conmueve y maravilla inmensamente.













1 comentario:

  1. Anónimo10:14 p. m.

    Espero que lo veamos cuando tengamos un tiempo libre..... ¬¬!

    Te quiero cabezón...

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